Armas a distancia y de proyectiles

Artículo por: Luís Molina (Colaborador)

Este es un artículo acerca de las armas a distancia empleadas en la Edad Media, ya sean de proyectiles o arrojadizas.

Arco
Pieza de madera combada y flexible, a la que se añade una cuerda que une sus extremos y que se usa para lanzar proyectiles aprovechando la fuerza que genera al recuperar violentamente su posición original tras haber sido estirada la cuerda.
El arco se elabora a partir de una pieza de madera, que puede haberse cortado directamente con forma de arco, o puede haber sido tratada artesanalmente. El tratamiento de curva artesanal consiste en mojar la madera y dejárla secar para que se abran los poros, después se vuelve a mojar y se le aplica fuego o brasas a lo largo del arco, con mayor o menor intensidad según la curvatura que se le quiera dar en cada punto, lo que hace que la madera se doble y se seque. Otro modo de elaborar el arco es superponiendo varias capas finas de madera flexible de diversa medida.
El arco se llevaba destensado a la batalla, con la cuerda fuera, pues de lo contrario la cuerda acabaría por darse de si y el arco se acostumbraría a su posición de tensión, perdiendo fuerza a la larga. Una vez en batalla, el arco se tensaba y se le colocaba la cuerda, cuanto más potente era el arco más costaba tensarlo. Las cuerdas, además, debían ir en sitio fresco y seco, pues si se mojaban o secaban demasiado, se abrían las fibras y perdían resistencia, lo que provocaba la rotura de estas al no poder soportar la fuerza del arco. La cuerda debía ir bien engrasada para que tirase bien, para ello, o bien se le daba grasa de cerdo u otro animal, o se llevaba bajo el casco, en contacto con el pelo, lo que mantenía la cuerda engrasada con la grasa del propio pelo.
El arco era un arma fundamental desde la más antigua de las épocas, permitía al guerrero matar a sus enemigos sin que estos pudiesen siquiera acercarse a él. El arco se popularizó especialmente en Mesopotamia, donde se convirtió en arma básica de la infantería y de los carros de guerra, y se hizo indispensable en ejércitos como el persa o el inglés. Todos los ejércitos han usado arcos en algún momento de su historia. Un dato curioso es que, ya en pleno S XIX el ejército español tenía unidades de arqueros en filipinas.
El arco ha evolucionado mucho a lo largo de la historia y existen muy distintos tipos de arcos.
Arco compuesto
El arco compuesto se compone de dos arcos pequeños, de un codo de cuerda cada uno, unidos entre si por una pieza central dónde se sujeta el arco. El arco compuesto tiene bastante potencia gracias a esta hábil manera de disponer sus dos arcos menores, lo que permite reducir el espacio que ocupa un arco normal sin perder su fuerza de tiro.
Era comunmente utilizado por los pueblos de la estepa mongólica y después se extendió por toda Asia central, y posteriormente, con las invasiones de ávaros, suevos y magiares, por toda Europa.
El arco compuesto se empleaba para tirar desde el caballo. Un arco normal no puede usarse en un caballo, ya que la cuerda, al estirarse hasta su distancia óptima, que venía a ser la mitad del pecho del tirador, rozaba o chocaba contra la silla o las piernas del jinete, lo que le impedía estirar del todo la cuerda, perdiendo la flecha casi toda su fuerza. Sin embargo, el arco compuesto, para generar esa misma fuerza, sólo necesitaba estirarse hasta el hombro, y además el diámetro del arco no llegaba más abajo de la cintura o el medio muslo del jinete, lo que le permitía estirar la cuerda hasta el punto óptimo. Antes de descubrir el arco compuesto, los jinetes empleaban el arco corto, menos potente y con menos alcance.
Un arco compuesto podía disparar unas diez veces por minuto a unos 500 metros de distancia.



Arco sármata
Arco compuesto cuyo arco superior es más largo y abierto que el inferior.
Proporciona más potencia que el arco compuesto normal y, aunque pueda parecer lo contrario, su peculiar disposición no desestabiliza el tiro.

Arco largo
El arco largo es un arco de una sóla pieza y tan alto como su usuario.
Para que un arco tan grande se doble sin partirse es necesario fabricarlo con la técnica de superponer láminas finas de madera flexible. La madera óptima para su fabricación es la de tejo.
Es un arco muy potente que a corta distancia es capaz de atravesar a un individuo de lado a lado e incluso pinchar al individuo que vaya detrás, además de poder atravesar con facilidad cualquier armadura. A larga distancia su impacto es mucho menos potente debido al tiro parabólico.
Un arco largo es capaz de tirar a unos 700 metros y puede dispararse unas doce veces por minuto. Puede estirarse la cuerda hasta la mejilla.
Fue el arma por excelencia de los ejércitos ingleses durante la edad media y buena parte del renacimiento, puesto que tenían mucho más alcance que un arcabuz antiguo, y mucha más cadencia de tiro.

Arco corto
Es un arco de una sóla pieza y de unos 50 cm de largo, que puede tensarse hasta el codo y que puede tirar unas 14 veces por minuto.
Su alcance y potencia son escasos, pero se monta muy deprisa y es ligero y manejable, lo que le hace ideal para guerrilleros y tropas de emboscada. También fue muy utilizado por los jinetes antes del descubrimiento del arco compuesto.

Flechas
Proyectiles para arco que constan de un mástil de madera de longitud equivalente al radio del arco con que se tire y de una punta.
La punta puede consistir simplemente en afilar el extremo del mástil de madera, o bien ser una pieza más elaborada unida al mástil.
La punta podía ser de piedra afilada o de metal.
Existían diversos tipos de punta de flecha, que los ingleses usaban con gran habilidad. La punta normal era una pieza cónica de hojalata que revestía la propia punta de la madera afilada, evitando que se abriese en el impacto. Había también puntas de punzón, que consistían en una pieza de metal plana afilada por los lados y con su parte posterior rematada a los lados en forma de punta hacia atrás, lo que suponía que una vez que se clavaba en el enemigo, si se intentaba sacar tirando de ella, las puntas se clavaban en la carne y se enganchaban en los huesos y la piel, produciéndo un destrozo terrible, con ello se buscaba que los heridos no pudiesen ser atendidos en el campo de batalla. Era raro morir por un impacto de flecha, a no ser que impactase en la cabeza o el corazón, el objeto real de la flecha era herir dolorosamente al enemigo para que no pudiese intervenir en el resto de la batalla, y la muerte se producía normalmente terminada la contienda por desangramiento o infecciones.
También había puntas contra infantería ligera, con una punta en forma de rombo, plana y ancha, que con su impacto producía heridas muy abiertas y dolorosas, mucho más mortales de lo normal. Finalmente, la flecha contra caballería era una flecha con una punta maciza y pesada, muy larga y fina, que disparada con un arco potente atravesaba muy fácilmente cualquier armadura o escudo.
La flecha normalmente incluía una espoleta en su parte posterior, que equilibraba su vuelo y reducía la dispersión que causaba el aire. Se solía elaborar con pelo de animales o con plumas, y se ataban o pegaban al mástil de la flecha. Para pegar las plumas o pelos era común usar espinas de pescado, que se cocían lentamente durante horas hasta que se convertían en una pasta pegajosa, que cuando se secaba resultaba ser un potente pegamento.

Dactilera
La dactilera es un artilugio que permite estirar la cuerda del arco un poco más de lo normal, por ejemplo, con una dactilera un arco largo podía tensarse hasta la oreja en vez de hasta la mejilla. Con ello se logra mayor potencia.
Estirar la cuerda de un arco no es tan fácil como parece, hace falta fuerza y experiencia, los brazos se cansan de hacer fuerza y los dedos se resienten de sujetar la fina cuerda que tira con fuerza hacia el interior de arco.
La dactilera concentra en un menor espacio la tensión sobre la cuerda, y su agarradera es más ancha que la cuerda, por lo que duele menos en los dedos. La dactilera tiene el aspecto de un anillo para dos dedos que tiene un gancho en su parte exterior, los dedos se pasan por el anillo y el gancho se engancha en la cuerda. La flecha se apoya en el propio gancho.
También había dactileras en dos piezas, una de ellas iba fijada en la cuerda del arco y tenían un anillo, del que se enganchaba el gancho de la dactilera que va unida a los dedos.

Ballesta
Del latín "ballista". En realidad la ballista romana era una arma de asedio, que después evolucionaría al escorpión, y que tenía el aspecto de una ballesta gigante.
La ballesta se compone de una base de madera, acanalada, en cuyo extremo se pone un arco cruzado.
El arco de la ballesta es compacto, corto y muy duro, por lo que tensarlo a mano resultaría imposible, pero que sujeto a la ballesta, puede apoyarse contra el suelo, y metiendo el pie por una pieza que lleva en la punta, sujetarse con fuerza, pudiendo usar ambas manos para tirar de la cuerda y tensar la ballesta. La cuerda queda enganchada a un gatillo, que se suelta cuando el tirador aprieta la parte inferior de este, saliéndo el proyectil con gran fuerza.
La ballesta es muy potente, más que cualquier arco, puede tirar a unos 750 metros, y a corta distancia es capaz de atravesar cualquier armadura. Además, es mucho más fácil apuntar con una ballesta que con un arco, lo que la hizo muy popular entre los campesinos y levas de los ejércitos medievales.
El inconveniente de la ballesta es que es muy engorrosa de cargar, y sólo podía dispararse entre dos y tres veces por minuto.
La ballesta es imposible de montar a mano, dada la dureza de su arco, por lo que es necesario un "armatoste", que es una máquina grande y pesada sobre la que se sujetan la ballesta y el arco, y usando unos tornos se dobla el arco para ponerle la cuerda.
Se dice que la ballesta la inventaron los chinos en el siglo V, aunque otros dicen que fue en el siglo II, sin embargo hay datos que demuestran que los romanos ya conocían la ballesta antes de esa fecha. Aún así si que hay que reconocer a los chinos el mérito de producirlas en cadena y convertírlas en armas básicas en su ejército.



Arcuballista
Ballesta ligera inventada por los romanos. Su uso militar fue nulo, siéndo tan sólo un artilugio para caza, espectáculos y uso personal.

Ballesta de repetición
Ballesta que puede ser disparada rápidamente gracias a algún ingenio técnico.
Existen tres ballestas de repetición.
La más antigua es la persa sasánida, que consistía en un arco corto al que se unían tres, cuatro o cinco cilindros huecos en los que se introducían los virotes, así, el tirador sólo tenía que bajar uno de los cilíndros contra la cuerda, tensarla, y llegado el momento oportuno soltar el gatillo. Esto permitía al tirador disparar varias veces sin tener que recargar. Era una ballesta para jinetes pesados, con poco alcance y escasa potencia.
La arcuballista doble, de invención romana, que era en un aparato grande y pesado, consistente en dos ballestas ligeras montadas una sobre otra en un único cuerpo, lo que permitía disparar dos veces seguidas sin recargar. Al igual que la arcuballista sencilla, era un arma para espectáculos.
Chu-Ko-Nwu, esta es la más moderna y útil de las tres, muy usada por el ejército chino, en el que regimientos enteros podían llevarlas. La chu-ko-nwu tenía el aspecto de una ballesta normal, pero llevaba un cartucho hueco y cuadrado encima del arco, cada vez que el tirador tiraba de la cuerda, esta abría la parte inferior del cajetín permitiendo que un virote cayese sobre el canal de disparo, para después enganchar la cuerda al gatillo, todo ello en un único movimiento. Así el tirador podía disparar unas cinco veces sin tener que recargar. Además el arco de la ballesta era un arco corto, por lo que no era necesaria mucha fuerza para tirar de su cuerda y no era necesario apoyarla en el suelo, y podía tensarse con una sóla mano. La chu-ko-nwu tenía la potencia y alcance de un arco corto.

Ballesta de caballería
Ballesta ligera que se podía enganchar al estribo para sujetarla y usar las manos para tensarla. Era menos potente que una ballesta normal pero más que un arco. Es un arma poco usual que sólo usaron los ingleses para su caballería pesada durante la guerra de las rosas.

Lanzadardos
Ballesta muy pequeña, del tamaño de una pistola, con un arco de unos 25cm, que dispara dardos macizos y pesados de plomo de unos 10cm. Se tensa con una sola mano, tiene muy poco alcance pero a corta distancia impacta con mucha fuerza, suficiente para clavarse entero un dardo dentro de una persona. No se utilizaba en la guerra debido a su escaso alcance, pero raro era el noble renacentista inglés o francés que no tuviese una.

Ballesta pesada
De invención italiana, se extendió su uso rápidamente por toda Europa.
Es igual que una ballesta, pero más grande, más pesada y con un arco más grande y potente. Para tensarla la ballesta tenía en su culata un torno con dos manivelas, que recogían una cuerda terminada en un gancho, el gancho se prendía de la cuerda de la ballesta, después se hacía girar el torno y se recogía la cuerda, pudíendo así engancharla al gatillo. Cargar la ballesta pesada era muy engorroso y lento, por lo que era más útil en asedios que en batallas, además era tan pesada que se necesitaba un punto de apoyo para poder dispararla con cierta estabilidad. Su alcance era tremendo y su impacto capaz de atravesar a dos caballeros con armadura.

Virote
Flecha corta y compacta que lanzaban las ballestas. Genera más aceleración y opone menor resistencia al viento que una flecha, lo que mejora su fuerza de impacto. Además de virotes, una ballesta podía tirar pernos (clavos gordos), piedras o bolas de metal.

Arcabuz
Arma de pólvora consistente en un chasis de madera sobre el que se instalan un pequeño cañón y un mecanismo de disparo.
Para su funcionamiento se sitúa una carga de pólvora en el fondo del cañón y después una bala de plomo, al hacer explotar la carga ésta propulsa la bala por el cañón haciéndola salir con mucha fuerza.
La bala opone gran resistencia al aire por lo que pierde mucha fuerza y su alcance efectivo es bastante reducido, pero a corta distancia su impacto es letal y no hay armadura que resista su impacto.
El arcabuz evolucionó mucho desde su descubrimiento.
En un principio no era más que un diminuto cañón montado sobre una base de madera, y la chispa se aplicaba con una mecha como la de un cañón.
Después se desarrolló el sistema de martillo, que golpeaba contra una pequeña pieza metálica que hacía saltar una chispa y explotar la pólvora, el martillo se activaba con un muelle que mantenía sujeto un gatillo hasta que este se presionaba y soltaba el martillo.
En un principio su boca era con forma de trompeta para que pudiesen disparar también andanadas de perdigones, y necesitaban una horquilla para apoyarse y dispararse con buena puntería.
Los problemas que plantea su uso son, en primer lugar que se tarda mucho en recargar antes de cada disparo, en segundo lugar, que acababan por estropearse por tener que aguantar tantas detonaciones, y finalmente, que si llovía, nevaba o había mucha humedad, el arcabuz o bien no disparaba o lo hacía con menos potencia.
En cuerpo a cuerpo puede usarse para golpear con la culata, o se le puede añadir una bayoneta para adosar a su punta y embestir con ella.

Trabuco
Arma de pólvora similar a un arcabuz, pero que tiene su boca en forma de trompeta más abierta y mayor capacidad. En el arcabuz se introduce, junto a la pólvora, un montón de piezas de metal, piedras y chatarra, que al disparase salen propulsadas a gran velocidad. El trabuco tiene un alcance efectivo muy limitado, pero tiene la virtud de poder impactar a un grupo de enemigos y no a uno sólo, por lo que varios trabucos disparados a la vez crean un violenta precipitación de proyectiles capaz de arrasar un área notablemente ancha. Suele ser necesaria una horquilla para apoyarlos y poder disparar cómodamente.

Pistola
Arma de pólvora similar a un arcabuz pequeño que puede manejarse con una sola mano. La pistola suele medir unos 25cm, y a menudo su culata o mango está reforzado con una bola o con un remate de metal para que, sujetándose por el cañón, pueda usarse como porra en cuerpo a cuerpo.
También pueden tener bajo su cañón una hoja como la de un hacha.
La pistola es un arma de pólvora para cuerpo a cuerpo, ya que aunque es tan efectiva como un arcabuz a corta distancia, su alcance efectivo es casi nulo, en muchas ocasiones no resulta letal a más de 15 metros.
Era muy usual para atacar a unidades de piqueros y para la caballería renacentista.
Algunas pistolas tenían dos cañones y dos gatillos, lo que permitía disparar dos veces sin tener que recargar, teniendo en cuenta que lo normal era llevar dos pistolas, un pistolero podía disparar a cuatro enemigos antes de que estos pudiesen atacarle.

Honda
Arma de alcance que consiste de una tira de tela o cuerda, que puede incluir una cazoleta de piel o metal para sostener el proyectil. La honda se sujeta por sus extremos, uno entre los dedos pulgar e índice y otro entre el índice y el corazón, y se hace girar en círculos hacia atrás, cuando la cuerda gira ya bastante deprisa se abre el pulgar soltando la cuerda y dejando que el proyectil salga volando.
La honda es un arma barata y que no requiere más proyectiles que las piedras que se recogen en el propio campo de batalla. Es un arma típica de pastores para proteger sus rebaños de los lobos y forajidos.
Tirar con honda es muy difícil, pero con experiencia es un arma muy efectiva.
Era tremendamente común su uso entre guerrilleros, sobre todo en Asia occidental, aunque también existían honderos en el ejército romano, los funditorii, y los honderos Baleares fueron una unidad de élite en los ejércitos cartagineses.

Honda celta
La honda celta se forma de un palo en forma de "Y" que se sostiene por abajo, y entre cuyos extremos superiores se coloca una cuerda. En la cuerda se coloca el proyectil, y después se agita el palo como si fuese una arma a dos manos, lo que hace que la piedra salga disparada con gran fuerza.

Jabalina
Arma arrojadiza consistente en un asta afilada y ligera. Puede ir simplemente afilada o llevar una punta metálica o de piedra.
Es un arma muy usual entre los guerrilleros de todas las culturas. Es útil tanto para lanzarse como para el cuerpo a cuerpo. Los guerreros solían llevar varias al combate. Servían tanto para retener cargas como para lanzarlas durante una carga.
Eran un arma de cuerpo a cuerpo con un poco de alcance, que permitía matar o herir al enemigo antes de que este atacase, y no eran un arma de alcance, pues no podían lanzarse demasiado lejos, era mejor reservarlas para cuando el enemigo estuviese a escasos metros.

Dardos
Llamados plumbatae por los romanos de la época de Augusto. Eran dardos pesados de metal que se llevaban sujetos a la parte de atrás del escudo y que podían lanzarse al enemigo con la mano en caso de necesidad. No eran un arma útil para la unidad, ni un arma de alcance, sino que podían salvar la vida a un soldado en un momento puntual de un combate.

Pilum
Archifamosa arma de las legiones romanas.
El pilum era una jabalina pesada, con parte de su cuerpo de madera y parte de metal, rematada en punta metálica y que llevaba en la base de la parte metálica del asta un peso, lo que le concedía mayor peso y contundencia en el impacto. Podía usarse como lanza en cuerpo a cuerpo, asomándola entre los escudos, o lanzarse contra el enemigo cuando éste estaba cerca, generalmente cuando cargaba contra la legión, ya que el pilum pesaba mucho y no podía lanzarse demasiado lejos. También se usaba cuando el enemigo esperaba quieto el avance de la legión, ablandando así sus primeras líneas. El impacto del pilum era tremendo y un enemigo podía ser derribado y quedar clavado al suelo por su impacto.
Además, si un pilum fallaba, quedaba clavado al suelo en vez de tumbado en él, lo que hacía que los guerreros enemigos tropezasen con ellos al cargar contra la legión.

Asedai
Jabalina corta y ligera, hecha de una sóla pieza de madera y de punta lanceolada, larga y ancha que utilizaban los guerreros zulúes.

Amentum
Lanza ligera arrojadiza que empleaban los aequites alares romanos (jabalina para caballería).

Cerbatana
Arma típica de los pueblos mesoamericanos, consistente en un tubo corto, dentro del cual se introduce un dardo ligero, y que soplando por un extremo, dispara el dardo con fuerza. La cerbatana tiene escaso alcance, por lo que es un arma para preparar el inminente cuerpo a cuerpo. Su boca se tapona en parte con una especie de algodoncillo que evita que se escape el aire y hace que el dardo salga con más fuerza. El dardo de por si tiene muy escasa fuerza y apenas llega a hacer algo de daño, por lo que se envenenan con curare, veneno de rana o de araña, venenos que suelen ser mortales o que cuanto menos marean e incapacitan a la víctima.

Venablo
Lanza ligera o jabalina pesada, que vale tanto para combate cuerpo a cuerpo como para ser lanzado. Usual entre los guerrilleros medievales, especialmente entre los suizos. Es más largo y pesado que una jabalina, por lo que su impacto es más fuerte.

Spiculum
Venablo romano de la época de la decadencia. Mide 1.90m y posee una cabeza pequeña de hierro con forma de punta de punzón.

Angon
Arma germana similar al venablo en la que se inspiró el spiculum.

Veruta
Jabalina ligera de entre 80 y 120 cm utilizada por la caballería romana de la época de la decadencia y que sustituyó al amentum.

Arco genovés
Arco grueso y pesado, que tiraba con mucha fuerza pero que requería gran fuerza para tensarse y que podía dispararse entre seis y siete veces por minuto.

Lanza ibérica
Especie de jabalina hecha de una sola pieza de metal. Era más útil para ser lanzada que para el combate, gracias a su peso y contundencia su impacto era terrible, y gracias a que era lisa se podía extraer del cuerpo del enemigo sin que se enganche.

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Artículo por: Luis Molina , adaptación web y maquetación: Juan Quintana Zuazúa . Prohibida su reproducción sin permiso expreso del autor.

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