Chernóbyl: Historia de héroes y ciudades fantasma.

Artículo por: Juan M. Quintana Zuazúa

Esta es la crónica de un suceso que cambió el mundo, de cómo los sueños se pueden desvanecer de un día para otro, pero es también una historia de heroísmo y de la profunda huella que dejó la catástrofe, hoy, encarnada en la ciudad fantasma de Chernóbyl donde sigue siendo abril de 1986. 

 

La ciudad de Chernóbyl se sitúa en Ucrania, cerca de la frontera entre Ucrania y Bielorrusia, a 110 kilómetros de la ciudad de Kiev.

Nos remontamos al sábado 26 de abril de 1986. Aquel día parecía ser uno más en la por aquel entonces moderna ciudad soviética de Chernóbyl. Muchas familias se habían trasladado a vivir allí, los empleos en la cercana Central Eléctrica Nuclear Memorial V.I. Lenin (Чернобыльская АЭС им. В.И.Ленина) situada a 18 kilómetros de la ciudad, estaban bastante bien pagados teniendo en cuenta el salario medio de los trabajadores soviéticos en aquella época. Los edificios y servicios de la ciudad eran de construcción moderna, propios de una ciudad en expansión, cuyo auge debía agradecerse a la nueva planta nuclear que había sido construida allí.

No faltaban las habituales hoces y martillos en cada esquina, que darían la imagen de la ciudad como un lugar de prosperidad gracias al triunfo del comunismo.

Cerca de allí, también se encontraba la ciudad de Prípiat (При́п'ять), que debe su nombre al río que atraviesa la ciudad. Fue construida en los años 70 para dar alojamiento a los trabajadores de la central nuclear y sus familias.

Tanto Chernóbyl como Prípiat se beneficiaban de un clima templado, un suelo muy fértil y una buena situación geográfica, por lo que en apenas 16 años, la nueva ciudad de Prípiat tenía ya 40.000 habitantes. Además de estas dos ciudades, también había unas 94 aldeas cercanas.

El futuro parecía próspero para todos los habitantes de la zona.

Pero aquel sábado iba a ser diferente al resto, e iba a marcar a todo el planeta como uno de los días más sombríos de la historia.

 

Imagen de la ciudad de Prípiat tomada en 1984 (Dos años antes del accidente)

 

La Central Eléctrica Nuclear Memorial V.I. Lenin

 

La central nuclear Memorial V.I. Lenin, más conocida como la Central Nuclear de Chernóbyl (situada en las cordenadas 51°23′14″N 30°06′41″E) se halla a 18 kilómetros al noroeste de la ciudad de Chernóbyl, a 110 kilómetros al norte de Kiev y a tan sólo 16 kilómetros de la frontera entre Ucrania y Bielorrusia.

La planta tenía cuatro reactores de diseño y fabricación soviética, modelo RBMK-1000 con capacidad para producir 1000MW cada uno.

Desde 1977 a 1983 se fueron poniendo en funcionamiento los diferentes reactores, mientras se iniciaba la construcción de otros dos adicionales (cuya construcción nunca llego a terminarse).

El diseño de los reactores no cumplía las normas de seguridad mínimas exigidas en occidente, pero si las soviéticas, mucho menos exigentes en esa materia y que por ejemplo, no obligaban a que existiera un edificio de contención.

 

El núcleo del reactor se componía de un enorme cilindro de grafito de 1700 toneladas, en cuyo interior 1600 tubos metálicos resistentes a la presión, alojaban 190 toneladas de dióxido de uranio en forma de barras cilíndricas. Esos tubos permitían la circulación de agua pura a elevada presión que al convertirse en vapor movía la turbina de rueda libre.

Entre estos conductos se encontraban 180 tubos llamados “barras de control” fabricados en acero y boro que ayudaban a controlar la reacción en cadena llevada a cabo dentro del reactor.

Estas barras eran capaces de detener la reacción de modo instantáneo en caso de necesidad.

Según los medios de comunicación soviéticos, la Central Nuclear era moderna y segura, pese a que ya hubo un grave accidente en 1982 en el que se produjo una fusión parcial en el reactor número 1 y que debido al habitual secretismo soviético no fue hecho público hasta muchos años más tarde. El reactor número 1 fue reparado rápidamente y en secreto y volvió a estar en funcionamiento pocos meses después.

 

Vista de la central desde la ciudad de Prípiat

 

Se desencadena la tragedia

Aquel sábado 26 de Abril de 1986, el equipo de operarios encargado del reactor número 4 decidió realizar una prueba para comprobar la seguridad del reactor.

La prueba consistia en averiguar durante cuánto tiempo continuaría generando energía eléctrica la turbina una vez cortada la afluencia de vapor

Las bombas refrigerantes de emergencia, necesitaban un mínimo de potencia para ponerse en funcionamiento en caso de avería hasta que arrancaran los generadores diésel. Por eso los técnicos querían saber si una vez cortado el suministro de vapor, las bombas podían seguir funcionando con la inercia de la turbina.

Para realizar este experimento, los técnicos no querían detener la reacción en cadena en el reactor para evitar un fenómeno conocido como “envenenamiento por xénon”. Entre los productos de la fisión llevada a cabo dentro del reactor, se encuentra el xénon (Xe), un gas muy absorbente de neutrones. Mientras el reactor funciona de modo normal, se producen tantos neutrones que la absorción de los mismos es mínima, pero cuando la potencia es muy baja o el reactor se detiene, la cantidad de 135Xe aumenta e impide la reacción en cadena por unos días. Cuando el 135Xe decae es cuando se puede reiniciar el reactor.

 

Los técnicos del reactor insertaron las barras de control, para reducir la reacción y de este modo rebajar la potencia del reactor, que decayó hasta los 30MW. A esos niveles de producción de energía tan bajos, los sistemas de seguridad automáticos detienen el reactor, por lo que los operadores desconectaron el sistema de regulación de potencia, el sistema de emergencia, el refrigerador auxiliar del núcleo y los sistemas de protección.

 

Para evitar el llamado envenenamiento por xénon, aumentaron de nuevo la potencia bruscamente retirando las barras de control cuando el reactor estaba casi apagado.

Pero retiraron demasiadas, de las 180 barras de control, las normas de seguridad obligaban a tener siempre bajadas un mínimo de 30, pero ese día los operarios dejaron sólo 8.

 

Con todos los sistemas de seguridad del reactor desconectados, y tan sólo 8 barras de control insertadas, la potencia del reactor empezó a subir rápidamente, junto a la temperatura del núcleo. Esta subida fue tan extremadamente rápida, que los operarios no pudieron reaccionar a tiempo, y a la 1:23, cuatro horas desde el inicio de la prueba, los técnicos se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo, y rápidamente dieron la alarma y pulsaron el botón SCRAM de emergencia (el botón AZ-5 «Defensa de Emergencia Rápida 5»), que detiene la actividad del núcleo bruscamente bajando todas las barras de control.

Pero las barras de control no respondieron, ya que posiblemente ya estaban deformadas por el calor, por lo que las desconectaron para permitir que cayesen por gravedad.

En ese preciso momento, se empezaron a oír fuertes golpes, ruidos y chirridos, y a los pocos segundos, una gigantesca explosión, causada por una nube de hidrógeno, reventó el reactor, haciendo saltar por los aires el techo de más de 100 toneladas de peso y causando un enorme incendio además de una emisión a la atmósfera de radiactividad nunca antes alcanzada (500 veces más que la bomba de Hiroshima)

El reactor número 4 días después del accidente, fotografiado desde un helicóptero.

 

Primeras reacciones

Minutos después de la explosión, se movilizó a los bomberos militares asignados a la central, junto a los bomberos de Kiev, a los que se les dijo que había un incendio en la central ocultándoles la existencia de la inmensa fuga radioactiva.

Las llamas afectaban a varios pisos del reactor 4 y amenazaban con extenderse al reactor 3.

Los bomberos apenas iban protegidos con guantes de tela y una especie de ponchos de plástico, por lo que de todos los bomberos que salieron aquel día hacia la central, muchos no volvieron jamás a casa, quedando quemados por la radiación y sufriendo una muerte horrible quemados desde el interior de su cuerpo. La lista de muertos fue aumentando día a día hasta muchos años después.

No obstante, su actuación heroica hizo que el fuego no se extendiera a los otros reactores, evitando de este modo una catástrofe mayor.

A estos bomberos se les llamó “liquidadores”

Bomberos de Kiev de camino a la central, pobremente protegidos.

 

El primer reconocimiento llevado a cabo en helicóptero evidenció la magnitud de lo ocurrido. En el núcleo, expuesto a la atmósfera, se veía el grafito del interior que ardía al rojo vivo, mientras que el material del combustible y otros metales se había convertido en una masa líquida incandescente. La temperatura alcanzaba los 2.500 °C y el efecto chimenea hacía que el denso humo negro radiactivo subiera en una larga columna que se elevaba cientos de metros.

En ese momento, las autoridades locales comenzaron la evacuación de la ciudad de Prípiat y todo el personal a 10 kilómetros a la redonda de la central.

Esta evacuación masiva fue llevada a cabo por el ejército y comenzó al día siguiente del accidente, terminando 36 días después. Los habitantes de la ciudad fueron informados de la existencia de lo que dijeron que era una pequeña fuga de gases y se les indicó que debían dejar sus pertenencias porque volverían pronto. Nunca jamás pudieron volver a sus casas. Seis días después se evacuó la ciudad de Chernóbyl y un área de 36 kilómetros alrededor. Para entonces ya había más de 1000 afectados graves por las consecuencias de la radiación.

 

Una semana después del accidente, al siguiente sábado, varios helicópteros militares arrojaron una sustancia compuesta por arena, arcilla, plomo, dolomita y boro absorbente de neutrones.

El boro absorbente de neutrones servía para evitar que se produjera una reacción en cadena mientras que el plomo estaba destinado a contener la radiación gamma y el resto de materiales mantenían la mezcla unida. Cuando el 13 de Mayo terminaron las emisiones, se habían arrojado al núcleo unas 5.000 t de materiales.

Se comenzó a construir un túnel bajo el reactor para rebajar la temperatura del mismo, éste túnel, y muchos de los trabajos de limpieza de material radiactivo fueron llevados a cabo por jóvenes reservistas del ejército soviético de entre 20 y 30 años.

Finalmente se optó por construir una gigantesca estructura de hormigón y plomo llamada “sarcófago” alrededor del núcleo, y el túnel fue rellenado de hormigón para dar solidez al terreno.

Las obras duraron 206 días y la estructura se pensó para aguantar 30 años.

 

 

Se difunde la información

 

Los primeros indicios de que un grave escape de material radiactivo había ocurrido en Chernóbyl no vinieron de las autoridades soviéticas sino de Suecia, cuando el día 27 de Abril se encontraron partículas radiactivas en los trajes de los trabajadores de la central nuclear de Forsmark (a unos 1100 kilómetros de la central de Chernóbyl). Los investigadores suecos, después de comprobar que no había escapes en la central sueca, dedujeron que la radiactividad debía provenir de la zona fronteriza entre Ucrania y Bielorrusia, debido a los vientos dominantes en aquellos días. Mediciones similares se obtuvieron en Finlandia y Alemania, dando a conocer la magnitud del desastre.

 

Debido a las presiones y que las noticias se empezaban a difundir, el noticiario soviético Vremya (Время) publicó un escueto comunicado en la noche del 27 de abril en el que decía lo siguiente:

 

Ha ocurrido un accidente en la central de energía de Chernóbyl y uno de los reactores resultó dañado. Están tomándose medidas para eliminar las consecuencias del accidente. Se está asistiendo a las personas afectadas. Se ha designado una comisión del gobierno.

 

Los dirigentes de la Unión Soviética declararon que habían tomado la decisión política de no dar más detalles. Pero ante la evidencia y el descontento público, el 14 de mayo el secretario general Mijail Gorbachov decidió leer un extenso y tardío, pero sincero, informe en el que reconocía la enorme magnitud de la terrible tragedia.

Quedó en evidencia ante el mundo el hermetismo del gobierno soviético que trató de ocultar el desastre.

Consecuencias:

La explosión provocó la mayor catástrofe en la historia de la explotación civil de la energía nuclear. 31 personas murieron en el momento del accidente, alrededor de 135.000 personas tuvieron que ser evacuadas inmediatamente de los 155.000 km² afectados, permaneciendo extensas áreas deshabitadas durante muchos años al realizarse la relocalización posteriormente de otras 215.000 personas. La radiación se extendió a la mayor parte de Europa, permaneciendo los índices de radiactividad en las zonas cercanas en niveles peligrosos durante mucho tiempo. Se calcula que el total de afectados de eleva a 600.000. Hoy en día, todavía hay un elevado porcentaje de niños que nacen con deformidades y malformaciones en la zona afectada, además de numerosos casos de cáncer de tiroides provocado por la radiación, la fauna y la flora local ha muerto casi en su totalidad, por lo que la zona es un páramo con muy pocas muestras de vida.

Pese a todo, hasta el año 2000, la central siguió funcionando debido a la alta demanda ucraniana de electricidad e incluso registró un nuevo accidente en 1991 cuando el reactor número sufrió un incendio en la turbina, motivo por el cual se selló el reactor número 2 y se siguieron empleando el 1 y el 3.

Mapa del alcance de la nube radiactiva a día 27 de Abril de 1986

Chernóbyl...hoy

Hoy en día el área de 30 kilómetros alrededor de la central es considerada Área de Exclusión Militar, a la que, aunque la entrada no está prohibida, si controlada. En los numerosos checkpoints existentes antes de llegar a la zona, el ejército ucraniano advierte a todo el que se adentre de los peligros que corre si permanece demasiado tiempo en la zona, y de los niveles de radiación (que se mantienen entre los 6Ci y los 3000Ci, donde 2,5Ci es la radiación normal natural y 4000 es mortal de necesidad). En el interior del área de exclusión es obligatorio llevar un contador geiger. Dentro del área de exclusión hay 30 kilómetros cuadrados de bosques rojizos, debido a que tras el desastre, un área de pinos de 4 kilómetros cuadrados en la zona se tornó de un color rojizo, que hoy se puede ver en la escasa fauna de aspecto mortecino que hay en la zona. A esta zona se le llama “Bosque Rojo”. Además de las numerosas aldeas abandonadas y las ciudades de Chernóbyl y Prípiat, que son ciudades fantasma completamente deshabitadas.

El principal atractivo de estas ciudades es que están tal y como se dejaron en 1986. Conservan todos los símbolos comunistas en los edificios, las máscaras antigas tiradas por el suelo, los coches abandonados en mitad de las calles, oxidados por el paso del tiempo además del aspecto decadente de los edificios en los que ha aparecido musgo, moho y vegetación.

En las escuelas, está todo tal y como se dejó cuando los niños salieron corriendo de clase al ser evacuados.

 

Además, allí se encuentra abandonado el material militar y de bomberos empleado en los primeros momentos del accidente. Los camiones ZIL de los bomberos, que fueron los primeros en llegar a la zona son junto al propio reactor, los elementos más radiactivos de Chernóbyl y están todos abandonados junto a helicópteros y otros vehículos expuestos a la radiación que prefirieron abandonarse dentro de la zona de exclusión.

El puerto fluvial de Chernóbyl, desde el que se desembarcaban a diario materiales y suministros para la central es hoy una ciénaga llena de barcos medio hundidos y oxidados, desgastados por la acción del agua y la corrosión

 

En Prípiat estaba instalada una feria llena de atracciones para niños, que también fueron abandonadas repentinamente, siendo una estampa siniestra la de las atracciones, en otro tiempo alegres y llenas de vida, convertidas en la imagen de la desolación más absoluta.

 

 

Aquel 26 de Abril no fue un día más para Chernóbyl, fue el día en el que el tiempo se detuvo y lo invisible trajo la muerte y la desolación a unas gentes llenas de sueños de futuro. El mundo cambió aquel día...

 

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Artículo escrito por Juan Quintana Zuazúa , director del Museo Empire de Historia Militar. El artículo está registrado a nombre de su autor. Prohibida la reproducción de su contenido sin permiso expreso del Museo Empire de Historia Militar. Las fotografías son obra de diferentes autores, y están registradas a nombre de sus respectivos dueños. Escrito en Junio de 2008

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